de noche el cielo está amarillo
de día el cielo está gris
por la madrugada el cielo se pone blanco como un living con luz de tubo
como un casamiento en una heladería.
el cielo está sucio de volcán
el sol es un agujero tímido
parece una luna
pregonando el fin del mundo.
pero no pasan los siete caballos con sus jinetes furiosos;
en buenos aires son sólo tipos con perros atados como globos
peludos, apáticos
que van a morir
(todos vamos a morir)
(más temprano que tarde)
y mientras siga lloviendo
me pasearé por el cementerio
mezclándome con sus gatos
y así espero que llegue el 22
que la oscuridad empiece a remitir
para burlarse mientras migra hacia el norte
y nos deja preparándonos para lo más puntiagudo del invierno
para las noches de hornalla y monóxido
y los titulares de lana apolillada y soledad.
ahora la penumbra nos envuelve
es una boca húmeda de sapo
y no hay sol
ni siquiera cuando hay sol.